LÍNEAS ESTRATÉGICAS Y ACCIONES
  1. Para el fomento de la Lectura en Familia (Lfa)
  2. Para la mejora de la afición y la comprensión Lectora en la Educación (Led): escuela primaria, secundaria, universidad.
  3. Sobre Gestión del Conocimiento y experiencias que ya se realizan en torno al fomento de la Lectura (Lgco)
  4. Sobre cambio de actitudes a partir del Márketing Social por la Lectura (Lmark)
  5. Implementación de la Lectura en la Empresa, asociaciones y en la Sociedad (Leas)
  6. Desarrollo de la Lectura a través de las Nuevas Tecnologías y la creatividad (Ltic)

Acción Lfa-1 : LECTURA EN FAMILIA, recomendaciones básicas.

¿Cómo favorecer el deseo de leer desde la más tierna infancia?

Leer y tener una buena comprensión lectora es clave para el éxito escolar y para la calidad de la educación y de la cultura. Las madres y padres pueden hacer mucho por la lectura y por su familia, si siguen estos consejos y los convierten en hábitos. Si lo logran es como si diesen a sus hijos, por adelantado, un “master universitario” para el desarrollo de sus inteligencias múltiples.

Según los especialistas, las madres o padres que les narran cuentos o les leen libros infantiles a sus hijos en momentos de ocio o antes de dormir, como hábito cotidiano, favorecen el deseo lector en los niños pequeños que, de mantenerse, será clave para crearles el hábito lector, su éxito a la hora de expresarse, de aprender a leer en la escuela, de comprender lo que leen y de ampliar sus estudios.

Los avances de la neurología están demostrando que el cerebro infantil, incluso el cerebro adulto, se moldea y mejora con las experiencias positivas, con la lectura y con la buena música. Por eso, si queremos que nuestros hijos sean buenos lectores, desde su más tierna infancia sería conveniente seguir algunos de sus propuestas:

  1. Crearse hábitos tranquilos y relajados durante el embarazo de la madre (música, lectura…) y hablarle al neonato porque el tono de voz maternal será un vínculo afectivo de apego muy importante.
  2. Acariciar mucho al recién nacido desde el primer día, abrazarlo, hablarle y cantarle nanas, aunque, lógicamente, no entienda el sentido de las palabras.
  3. Crearle rutinas y hábitos de tranquilidad emocional desde la primera semana, alternándolos posteriormente con otros momentos de estimulación sensorial básica (movimientos de objetos de colores, audición de música y palabras, masajes y pequeños movimientos de manos y pies).
  4. Cantar pequeñas canciones, recitar poesías y narrar cuentos sencillitos debe ser un proceso natural y emotivo que se intensificará especialmente a la hora de prepararlo para dormir.
  5. Contar cuentos antes de dormirse, desde los primeros años, crea un marco emocional importante para relajarlo antes del sueño, y será esencial para el desarrollo general del lenguaje, de la atención, y de la inteligencia emocional de nuestros hijos. Esta práctica, que puede durar hasta que el niño o la niña lea por sí mismo antes de dormirse (6-7 años) crea un “tiempo de calidad y un vínculo afectivo” entre la madre o el padre con sus hijos.
  6. Introducir los libros progresivamente: De “contar cuentos” a “leer libros de cuentos” los padres trazan un camino mágico, clave para el fomento de la lectura. Los niños habrán crecido con ellos: de libros de dibujos para bebés a libros de pocas palabras, pasando del cuento narrado al libro de bellas ilustraciones y, de éste a otros libros con más texto escrito, según la lectura aconsejable para cada edad.
  7. Escuchar y comprender son dos funciones esenciales para el pensamiento lingüístico que se desarrollan con esta actividad compartida. También se amplia con ella su vocabulario y se estimula su curiosidad útil. Todo lo cual favorece un interés mayor por aprender a leer y por hacerlo por sí mismos.
  8. Cooperar con la escuela: Los padres deben cooperar con el colegio de sus hijos y con su profesor o profesora. Especialmente –en el tránsito entre la Educación Infantil y Primaria– para estimular los requisitos y conceptos básicos (derecha-izquierda, abajo-arriba, dentro-fuera, antes-después,…)  y ver su grado de madurez general y psicomotriz para prevenir dificultades (déficits de atención, dislexia…). Si un niño está maduro y motivado el aprendizaje de la lectura y la escritura se alcanzará de un modo gradual, de la forma más activa y natural posible (interés por leer, sentido de la lectura, percepción del contexto del mensaje, mecánica, comprensión y velocidad lectora).
  9. Inscribirlos en alguna biblioteca pública, para leer allí o tomar prestados libros para casa. Asistir a sesiones de cuenta-cuentos, a marionetas y teatros infantiles. Realizar puzzles, juegos de palabras y juegos de mesa. Visitar exposiciones y monumentos. Llevarlos a librerías, para mirar o comprar libros y, poco a poco, ampliar la biblioteca familiar o su propia biblioteca infantil en casa.
  10. Ver la televisión durante un tiempo limitado y seleccionando los programas o videos adecuados, tras hacer los deberes y, a ser posible,  comentando siempre con ellos lo que ven para estimular una actitud menos pasiva ante las pantallas.
  11. Dibujar y escribir pequeñas historias que les hayan sucedido, recrear héroes de sus libros de cómic, inventar cuentos o realizar pequeños libritos ilustrados, comentar las publicaciones que hacen en el colegio, escribir textos libres en el ordenador, o realizar juegos didácticos por Internet… son también diferentes formas de fomentar la lectura desde la práctica de la propia escritura.
  12.  Dar ejemplo como padres y como adultos lectores que leen habitualmente, pero sin restarle la atención que los niños les demanden, porque pueden llegar a ver a los libros como sus “enemigos”.

EN SUMA: Fomentar la lectura en familia es una línea de acción clave para crear lectores, pero también es fundamental para el desarrollo de su personalidad.
Amar a los hijos implica saber “quererlos bien”, de forma cálida y exigente, con ternura y límites (amor, valores, criterios y normas), educándolos con un estilo parental responsable

Pedro Molino (Jaén, 9 de julio de 2012)